AAFAF - Autoridad de Asesoría Financiera y Agencia Fiscal de Puerto Rico

FEMA: Cinco años de nuevos protocolos y ejecutar proyectos

El 90% de los proyectos de recuperación tiene fondos asignados

 

En los últimos cinco años, la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) ha adoptado nuevos protocolos para trabajar la recuperación ante desastres naturales de magnitud, que se originaron a raíz de las lecciones aprendidas y los retos que han enfrentado en Puerto Rico tras el paso del huracán María.

 

Así lo indicó José Baquero, coordinador federal de Recuperación de Desastres de FEMA, al tiempo que aseguró que de los 10,000 proyectos de obras permanentes que se espera construir y en los que FEMA invertiría sobre $28,000 millones, el 90% ya tiene los fondos obligados.

 

Sin embargo, solo 494 proyectos se han completado, en su mayoría instalaciones deportivas y recreativas, así como algunos puentes y carreteras.

 

No obstante, Baquero entiende que se han logrado avances y que la Isla entró por fin en la fase de ejecución de los proyectos. Sostuvo que no prevé dificultades con el cumplimiento de las fechas límite para ejecutar las obras, debido a que FEMA está en la disposición de ser flexible, conscientes de los problemas que surgieron luego de María, como los temblores de 2020 y la pandemia de covid-19.

 

“Yo creo que en el próximo año y medio vamos a ver muchísimos más proyectos ahí afuera… proyectos de construcción ejecutándose por dos razones: por el número de obligaciones tan alto que tenemos y porque muchísimos de esos proyectos que requieren diseños de firmas de ingeniería ya están en proceso de hacer esos diseños”, señaló el oficial de FEMA en mesa redonda con los medios de prensa.

 

Una de las decisiones que la agencia adoptó como parte del proceso de desembolso de fondos, es la ventaja de otorgar por adelantado el 25% de los fondos obligados para proyectos que no hayan iniciado, de manera que los subrecipientes puedan hacer la contratación del personal necesario y comenzar la obra.

 

El programa Working Capital Advance (WCA), es la solución que idearon ante la falta de liquidez de los municipios, que en algunos casos les impedía empezar la fase de diseño y construcción.

 

Se creó como segunda alternativa para trabajar con la situación, luego de que no tuviera mucha “acogida” el Fondo Rotativo de $750 millones que se creó para prestar dinero a los municipios.

 

De este fondo solo se han desembolsado $7.9 millones para 16 proyectos en Yabucoa; $1.5 millones para dos proyectos en Las Piedras, y $155,000 para un proyecto en Caguas, informó la Autoridad de Asesoría Financiera y Agencia Fiscal (AAFAF).

 

Previamente se había indicado que la Junta de Control Fiscal (JCF) limitó las trasferencias de dinero de ese fondo, para que se manejaran como un préstamo en el que cada municipio debía tener el margen prestatario adecuado. Muchos alcaldes se oponían porque las dificultades económicas les impedían cumplir con lo exigido.

 

Según Baquero, ahora cada municipio, así como la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), puede solicitar el adelanto del 25% de los fondos que se le asignaron por proyecto, lo que debe agilizar el flujo de dinero para mover las obras.

 

Según se informó, la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) está en el proceso de cumplir con los requisitos para acceder al programa y se solicitó lo mismo para el Departamento de Educación.

 

Para la AEE también se aprobó un adelanto de $650 millones para la compra de piezas y equipo que se necesitarán como parte de la reconstrucción y que tardan más de un año en llegar al País.

 

Se explicó que aunque el proyecto todavía esté en la fase de diseño, se pueden ir comprando determinados componentes para no atrasar los trabajos, debido a que la cadena de distribución de suministros ha sido afectada por la pandemia y el conflicto bélico en Ucrania.

 

El adelanto de dinero para las obras que no han comenzado, también se incorporará a los protocolos de la agencia en futuros desastres.

 

Otro cambio que se inició en la Isla y se extenderá al manejo de desastres, es la realización de auditorías periódicas en distintas etapas de los procesos, en lugar de esperar al cierre del proyecto, porque podría tomar años una vez terminada la obra.

 

En la auditoría se escogen al azar algunas transacciones y se evalúan, se explicó, y se hacen visitas para corroborar que los detalles de progreso van acorde con lo que se informa. Hasta la fecha, se han realizado 150 visitas y la más reciente auditoría fue “excelente”, informó Baquero.

 

“Cor3 ha logrado también poner unos controles excelentes en términos de los desembolsos de dinero. Yo creo que ha hecho un buen trabajo en fiscalizar esos fondos”, sostuvo.

 

Mientras, la estrategia de obligación acelerada (Faast, por sus siglas en inglés), que permite hacer estimados y mediante una nueva metodología que se desarrolló en que se extrapolan los números y se llega a un total de fondos que se necesitarán, también fue una alternativa desarrollada ante las particularidades de la Isla con una infraestructura compleja. De haber seguido el protocolo habitual, el proceso se hubiese extendido años en completarse previo a poder obligar fondos.

 

“Todo esto fue nuevo y hubo que hacerlo sobre la marcha de la recuperación. Así que en ese sentido, muchas de las lecciones aprendidas ya resultaron en medidas que tomamos. No son cosas que estamos pensando a ver qué hacemos la próxima vez, sino que estamos implementando”, aseguró.

 

Por otro lado, el uso de los fondos para las obras de emergencia, que se resumen en recogido de escombros y obras temporales durante los primeros años tras el paso del huracán -y para las que se desembolsaron sobre $5,000 millones- están en vías de completarse casi todos, indicó Baquero.

 

Incluso hay municipios como Hormigueros y San Sebastián que ya culminaron con esos trabajos y ahora están en proceso de cierre, lo que implica también una auditoría en la que se verifica que cada aspecto se hizo como se autorizó y para lo cual FEMA se está preparando por la gran cantidad de trabajo que implica.

 

Al cierre de esta edición, FEMA no había podido ofrecer el detalle de si algún subrecipiente había tenido que devolver fondos por uso incorrecto o indebido en esa etapa. Tampoco había provisto cuántos proyectos de la etapa de emergencia restan por completar.

 

Fue esta etapa la que tardó mucho más del año y medio a dos años que suele tomar y lo que a su vez ha provocado que la recuperación no vaya al ritmo que se espera, reconoció el coordinador, lo que atribuyó a la magnitud del desastre.

 

“Fue en el año tres donde realmente cogió velocidad el proceso de las obligaciones para obra permanente”, señaló.

 

FEMA tampoco pudo ofrecer de inmediato información sobre sus gastos de nómina y de operaciones en la Isla.

 

Mientras, aseguró que estarán aquí todavía un buen tiempo porque del mismo modo que se “cierran” los proyectos con fondos de emergencia con auditorías, así también se tiene que hacer con el resto de las obras permanentes después que están terminadas. Ese proceso puede durar años y dio como ejemplo que la agencia todavía no ha culminado ese proceso con los trabajos de reconstrucción tras el paso en 2005 del huracán Katrina por el sur de Estados Unidos.

 

Baquero enfatizó que todo el trabajo que se realiza aquí está a cargo en un 95% de personal puertorriqueño que sufrió los estragos de María y que tiene todo el interés de impulsar que se complete la recuperación del País.

 

En los últimos cinco años, la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) ha adoptado nuevos protocolos para trabajar la recuperación ante desastres naturales de magnitud, que se originaron a raíz de las lecciones aprendidas y los retos que han enfrentado en Puerto Rico tras el paso del huracán María.

 

Así lo indicó José Baquero, coordinador federal de Recuperación de Desastres de FEMA, al tiempo que aseguró que de los 10,000 proyectos de obras permanentes que se espera construir y en los que FEMA invertiría sobre $28,000 millones, el 90% ya tiene los fondos obligados.

 

Sin embargo, solo 494 proyectos se han completado, en su mayoría instalaciones deportivas y recreativas, así como algunos puentes y carreteras.

 

No obstante, Baquero entiende que se han logrado avances y que la Isla entró por fin en la fase de ejecución de los proyectos. Sostuvo que no prevé dificultades con el cumplimiento de las fechas límite para ejecutar las obras, debido a que FEMA está en la disposición de ser flexible, conscientes de los problemas que surgieron luego de María, como los temblores de 2020 y la pandemia de covid-19.

 

“Yo creo que en el próximo año y medio vamos a ver muchísimos más proyectos ahí afuera… proyectos de construcción ejecutándose por dos razones: por el número de obligaciones tan alto que tenemos y porque muchísimos de esos proyectos que requieren diseños de firmas de ingeniería ya están en proceso de hacer esos diseños”, señaló el oficial de FEMA en mesa redonda con los medios de prensa.

 

Una de las decisiones que la agencia adoptó como parte del proceso de desembolso de fondos, es la ventaja de otorgar por adelantado el 25% de los fondos obligados para proyectos que no hayan iniciado, de manera que los subrecipientes puedan hacer la contratación del personal necesario y comenzar la obra.

 

El programa Working Capital Advance (WCA), es la solución que idearon ante la falta de liquidez de los municipios, que en algunos casos les impedía empezar la fase de diseño y construcción.

 

Se creó como segunda alternativa para trabajar con la situación, luego de que no tuviera mucha “acogida” el Fondo Rotativo de $750 millones que se creó para prestar dinero a los municipios.

 

De este fondo solo se han desembolsado $7.9 millones para 16 proyectos en Yabucoa; $1.5 millones para dos proyectos en Las Piedras, y $155,000 para un proyecto en Caguas, informó la Autoridad de Asesoría Financiera y Agencia Fiscal (AAFAF).

 

Previamente se había indicado que la Junta de Control Fiscal (JCF) limitó las trasferencias de dinero de ese fondo, para que se manejaran como un préstamo en el que cada municipio debía tener el margen prestatario adecuado. Muchos alcaldes se oponían porque las dificultades económicas les impedían cumplir con lo exigido.

 

Según Baquero, ahora cada municipio, así como la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), puede solicitar el adelanto del 25% de los fondos que se le asignaron por proyecto, lo que debe agilizar el flujo de dinero para mover las obras.

 

Según se informó, la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) está en el proceso de cumplir con los requisitos para acceder al programa y se solicitó lo mismo para el Departamento de Educación.

 

Para la AEE también se aprobó un adelanto de $650 millones para la compra de piezas y equipo que se necesitarán como parte de la reconstrucción y que tardan más de un año en llegar al País.

 

Se explicó que aunque el proyecto todavía esté en la fase de diseño, se pueden ir comprando determinados componentes para no atrasar los trabajos, debido a que la cadena de distribución de suministros ha sido afectada por la pandemia y el conflicto bélico en Ucrania.

 

El adelanto de dinero para las obras que no han comenzado, también se incorporará a los protocolos de la agencia en futuros desastres.

 

Otro cambio que se inició en la Isla y se extenderá al manejo de desastres, es la realización de auditorías periódicas en distintas etapas de los procesos, en lugar de esperar al cierre del proyecto, porque podría tomar años una vez terminada la obra.

 

En la auditoría se escogen al azar algunas transacciones y se evalúan, se explicó, y se hacen visitas para corroborar que los detalles de progreso van acorde con lo que se informa. Hasta la fecha, se han realizado 150 visitas y la más reciente auditoría fue “excelente”, informó Baquero.

 

“Cor3 ha logrado también poner unos controles excelentes en términos de los desembolsos de dinero. Yo creo que ha hecho un buen trabajo en fiscalizar esos fondos”, sostuvo.

 

Mientras, la estrategia de obligación acelerada (Faast, por sus siglas en inglés), que permite hacer estimados y mediante una nueva metodología que se desarrolló en que se extrapolan los números y se llega a un total de fondos que se necesitarán, también fue una alternativa desarrollada ante las particularidades de la Isla con una infraestructura compleja. De haber seguido el protocolo habitual, el proceso se hubiese extendido años en completarse previo a poder obligar fondos.

 

“Todo esto fue nuevo y hubo que hacerlo sobre la marcha de la recuperación. Así que en ese sentido, muchas de las lecciones aprendidas ya resultaron en medidas que tomamos. No son cosas que estamos pensando a ver qué hacemos la próxima vez, sino que estamos implementando”, aseguró.

 

Por otro lado, el uso de los fondos para las obras de emergencia, que se resumen en recogido de escombros y obras temporales durante los primeros años tras el paso del huracán -y para las que se desembolsaron sobre $5,000 millones- están en vías de completarse casi todos, indicó Baquero.

 

Incluso hay municipios como Hormigueros y San Sebastián que ya culminaron con esos trabajos y ahora están en proceso de cierre, lo que implica también una auditoría en la que se verifica que cada aspecto se hizo como se autorizó y para lo cual FEMA se está preparando por la gran cantidad de trabajo que implica.

 

Al cierre de esta edición, FEMA no había podido ofrecer el detalle de si algún subrecipiente había tenido que devolver fondos por uso incorrecto o indebido en esa etapa. Tampoco había provisto cuántos proyectos de la etapa de emergencia restan por completar.

 

Fue esta etapa la que tardó mucho más del año y medio a dos años que suele tomar y lo que a su vez ha provocado que la recuperación no vaya al ritmo que se espera, reconoció el coordinador, lo que atribuyó a la magnitud del desastre.

 

“Fue en el año tres donde realmente cogió velocidad el proceso de las obligaciones para obra permanente”, señaló.

 

FEMA tampoco pudo ofrecer de inmediato información sobre sus gastos de nómina y de operaciones en la Isla.

 

Mientras, aseguró que estarán aquí todavía un buen tiempo porque del mismo modo que se “cierran” los proyectos con fondos de emergencia con auditorías, así también se tiene que hacer con el resto de las obras permanentes después que están terminadas. Ese proceso puede durar años y dio como ejemplo que la agencia todavía no ha culminado ese proceso con los trabajos de reconstrucción tras el paso en 2005 del huracán Katrina por el sur de Estados Unidos.

 

Baquero enfatizó que todo el trabajo que se realiza aquí está a cargo en un 95% de personal puertorriqueño que sufrió los estragos de María y que tiene todo el interés de impulsar que se complete la recuperación del País.

 

Fuente: El Vocero

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