Los recaudos del arbitrio forman parte de los ingresos recurrentes que financian el presupuesto y los servicios esenciales
Eliminar o reducir el arbitrio conocido como la “crudita” abriría un hoyo en las finanzas del Gobierno de Puerto Rico, al tratarse de un ingreso que, aunque originalmente fue creado para atender obligaciones de la Autoridad de Carreteras y Transportación (ACT), actualmente forma parte de la base recurrente del Fondo General y contribuye al financiamiento de servicios esenciales.
Así lo reconoció el componente fiscal del Gobierno ante la evaluación de una resolución del Senado que propone investigar el impuesto y su impacto sobre los consumidores, mientras la Junta de Control Fiscal estima que su eliminación total representaría una pérdida acumulada de unos $1,675 millones para el erario durante los próximos cinco años fiscales.
La carga total de la crudita es de $15.50 por barril o 36.9 centavos por galón.
“Desde una perspectiva fiscal, su uso actual debe entenderse como parte de la canasta de ingresos recurrentes que permite financiar obligaciones generales del gobierno, incluyendo educación, seguridad pública, salud, pensiones, servicios gubernamentales, asignaciones a entidades públicas y autorizadas en el presupuesto certificado”, expresó el director de la oficina de Agencia Fiscal de AAFAF, Enrique Guzmán.
El funcionario resaltó que en el informe de la Capacidad de Endeudamiento del Gobierno (Debt Affordability Report) se reflejó que los ingresos por el arbitrio base y crudita representan un promedio de 4.09% del Fondo General para los años fiscales 2024 y 2025, que en términos numéricos son $590 millones (2024) y $558 millones (2025).
Guzmán añadió que, en los planes fiscales certificados desde 2023 hasta la actualidad, en las revisiones de la Junta de Control Fiscal (JCF) se indicó que los recaudos por concepto de la crudita son propiedad del gobierno central y proyectan el total de los ingresos por arbitrio base y crudita como parte de las fuentes de ingresos recurrentes del Fondo General y no como ingresos pignorados a deuda de la ACT.
“Cualquier cambio que lleve a una eliminación o reducción permanente tendría un efecto directo sobre la base de ingresos recurrentes del Gobierno y, por ende, podría considerarse inconsistente con el Plan Fiscal certificado y el principio de neutralidad fiscal si, a su vez, no se adoptan medidas para atender la pérdida de ingresos”, destacó.
Por su parte, el secretario de Hacienda, Ángel Pantoja, comentó que la equivalencia de lo que representa la crudita en el precio que está pagando el consumidor en la bomba no implica que una eliminación del arbitrio reduzca automáticamente el precio al detal.
“El efecto económico puede variar entre las distintas actividades y sectores de la economía, particularmente en función de la intensidad con que utilizan combustible como insumo para sus operaciones. Cualquier propuesta de modificación debe evaluar conjuntamente el posible traslado a precios, sus efectos sobre consumidores y sectores económicos, y el impacto sobre los ingresos del Fondo General”, expresó Pantoja.
Reacciona el sector detallista
Ante la oposición del ente fiscal del gobierno, el presidente del sector de gasolina del Centro Unido de Detallistas (CUD), Carlos Crespo, mencionó que ya los detallistas de gasolina no pueden dar más y no tienen dónde más cortar.
“Ya nosotros estamos trabajando con un margen de ganancia bajito. Si no fuera por las tiendas de conveniencia que tenemos al lado, ya estuviéramos entregando todas las estaciones”, manifestó Crespo los puertorriqueños siguen vendiendo las estaciones de gasolina y que cerca del 63% pertenecen a personas árabes.
Por su parte, el presidente de la Asociación de Detallistas de Gasolina de Puerto Rico (Adgpr), Luis Gueits, expuso que el gobierno no puede perder de perspectiva que un impuesto que se deja de cobrar al consumidor se puede convertir en más dinero que se puede reinvertir.
“A veces, pensamos que suspender momentáneamente un impuesto como la crudita nos hace recibir de manera directa un ingreso en las arcas del gobierno que ya estaba presupuestado, pero la realidad del caso es que cuando dejamos más dinero en el bolsillo de nuestros consumidores, creo que es dinero que se gasta en combustible, comida, ropa y otras cosas. Entiendo que se debe analizar ese punto de perspectiva”, acotó Gueits.
El líder sectorial añadió que solamente se piensa que la suspensión de la crudita provoca una disminución en un dinero que ya estaba presupuestado, pero no se piensa en el efecto que pueda tener cuando ese dinero se deja en las manos de los residentes y que se le dé la oportunidad de invertirlo en otros sectores.
“De una forma u otra se devuelve al bolsillo del gobierno”, puntualizó Gueits.
FUENTE: El Vocero


