Aunque mantiene base de crecimiento
La actividad en el sector de la construcción en Puerto Rico comenzó el 2026 con señales de enfriamiento, tras registrar en enero su segunda caída mensual consecutiva, de acuerdo con el más reciente Índice Coincidente en la Construcción (ICC). Sin embargo, el desempeño general de la industria continúa mostrando resiliencia en un entorno marcado por altos costos, incertidumbre fiscal y tensiones globales.
El indicador preliminar se ubicó en 126.4 puntos (base 2019=100), lo que representa una contracción de 1.2% frente a diciembre, luego de cuatro meses consecutivos de crecimiento. En términos interanuales, la actividad también retrocedió, con una disminución de 0.7% respecto a enero de 2025.
A pesar de este ajuste de corto plazo, el panorama no es enteramente negativo. El promedio acumulado del año fiscal 2026 refleja un aumento de 1.2%, mientras que el año calendario 2025 cerró con un crecimiento de 2.7%, evidenciando que el sector aún conserva una tendencia expansiva, aunque más moderada.
“El sector continúa mostrando dinamismo, pero dentro de una clara fase de desaceleración cíclica”, señaló el economista Ángel Rivera, al destacar que los fundamentos siguen siendo positivos, aunque presionados por factores externos e internos.
Presiones de costos y entorno global
Uno de los principales retos sigue siendo el comportamiento de los precios. El Índice de Precios en la Construcción aumentó 2.4% anual en enero, una cifra menor al promedio cercano al 4% observado en meses previos, pero que confirma la persistencia de presiones inflacionarias en el sector.
Entre los rubros con mayores incrementos destacan las tuberías de acero y metal, productos de plomería, cablería eléctrica, entre otros. En contraste, algunos insumos como el concreto premezclado (ready-mix) han mostrado reducciones recientes, mientras otros, como el cemento hidráulico, se han estabilizado.
Desde abril de 2020 —en el punto más álgido de la pandemia— los costos acumulan un alza de 39.4%, lo que continúa afectando la planificación y ejecución de proyectos.
Rivera advirtió que “aunque el ritmo de aumento de precios ha cedido, el nivel sigue siendo elevado y podría verse afectado por cambios en aranceles en Estados Unidos y por las tensiones geopolíticas internacionales”.
Factores de riesgo y perspectivas
El desempeño reciente del sector ocurre en medio de múltiples fuentes de incertidumbre, incluyendo cambios en la política fiscal federal, el acceso a fondos de reconstrucción y un entorno económico global más volátil.
A esto se suma un clima de menor optimismo empresarial, lo que podría influir en las decisiones de inversión durante el resto del año. No obstante, el análisis trimestral muestra que en el cuarto trimestre de 2025 la actividad creció 1.3% tanto en términos trimestrales como interanuales, lo que sugiere que la desaceleración es reciente y aún no implica una reversión estructural.
Revisión al alza, pero con mayor vulnerabilidad
La revisión anual del índice no alteró la tendencia general, pero ajustó al alza los niveles de actividad para 2025 y el inicio del año fiscal 2026, reflejando una base más sólida de lo estimado previamente.
Sin embargo, el economista subrayó que el sector enfrenta ahora un entorno “más vulnerable y expuesto a choques externos”, lo que incrementa la incertidumbre sobre su trayectoria en el corto plazo.
“La construcción en Puerto Rico entra en 2026 con una combinación de factores: una desaceleración en el ritmo de crecimiento, costos aún elevados y riesgos externos en aumento. Aun así, el sector mantiene una base de expansión que podría sostenerse si las condiciones macroeconómicas y fiscales se estabilizan en los próximos meses”, puntualizó Rivera.
FUENTE: El Vocero


