La agencia a cargo de los fondos de FEMA promueve modificar las prácticas de licitación entre alcaldes y jefes de agencia para hacerlas más atractivas a contratistas
El avance de las obras de reconstrucción permanente, a casi nueve años del huracán María y seis de los terremotos, está cifrado en la agilidad que las agencias, corporaciones públicas y municipios tengan en las etapas de subasta, donde por años se han creado cuellos de botella que han frenado la ejecución de proyectos, subrayó el director ejecutivo de la Oficina Central de Recuperación, Reconstrucción y Resiliencia (COR3, en inglés), Eduardo Soria Rivera.
“Estamos luchando contra (la falta de) diseñadores y el asunto importante que estamos batallando es que esos proyectos que me quedan en planificación son, en su mayoría, sofisticados, los difíciles. No todos los ingenieros y arquitectos trabajan esos diseños. Los proyectos fáciles ya corrieron y eso significa que, para yo meter eso en diseño y contratar el diseño, me va a salir más caro y me voy a tardar más, porque los proyectos que quedan ahí son más técnicos. No todos los ingenieros y arquitectos trabajan, por ejemplo, con cosas de áreas costeras o inundaciones”, señaló Soria Rivera.
Al finalizar el primer trimestre del 2026, había 2,380 proyectos en fase de subasta de diseño y otros 4,057 esperando por completar la subasta de construcción. Esos 6,437 proyectos –del total de aproximadamente 30,000 obras necesarias para reparar daños por los eventos de los huracanes María y Fiona y los terremotos de 2020– están valorados en alrededor de $3,800 millones provenientes de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, en inglés), de acuerdo con datos del COR3.
“Sabemos que nadie vendrá de Estados Unidos para un diseño de $1 millón o $3 millones, así que estamos tratando de hacer ‘bundles’ (agrupaciones), de hacer los proyectos más atractivos, más grandes, para que firmas de Estados Unidos, tanto de diseño como de construcción, se interesen. Por ejemplo, una compañía de Estados Unidos no va a venir para un proyecto de construcción de $20 millones, pero le pones $500 millones (y será atractivo)”, dijo.
En síntesis, la práctica que el COR3 está promoviendo ante alcaldes y jefes de agencia implica que los subrecipientes agrupen las subastas de proyectos similares, como rehabilitaciones de carreteras, reconstrucciones de parques de pelota, escuelas o villas pesqueras.
Se trata de una práctica que, según Soria Rivera, agencias como el Departamento de Transportación y Obras Públicas (DTOP) y corporaciones públicas como la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados han puesto en práctica exitosamente. Además, se asemeja al modelo que el Departamento de la Vivienda ha implantado para su programa de Reparación, Reconstrucción y Reubicación de hogares, en el que distintas compañías gerencian regionalmente los trabajos.
El DTOP, por ejemplo, ha agrupado subastas para reparaciones en las carreteras PR-742, PR-752 y PR-7787 entre Guayama y Cidra; la PR-4417, PR-458, PR-449, PR-456, PR-478, PR-486, PR-488 y PR-496 entre Aguadilla, Aguada, Camuy y San Sebastián; y la PR-950, PR-250 y PR-977 entre Naguabo, Ceiba y Culebra.
“Es un cambio de cómo estamos funcionando. (…) Es regionalizar; yo tirar una subasta y (anunciar que) todas las escuelas de esta región las va a hacer tal compañía. De esa manera, puede venir una compañía de Estados Unidos con una seguridad de que va a hacer volumen ‘x’. No puedo atraer compañías de Estados Unidos con proyectos pequeños”, insistió, al recalcar que, para los contratistas, se trata de un cálculo de riesgos y beneficios al asumir proyectos a los que FEMA asigna una cuantía fija.
La regionalización supone, a su vez, una ventaja al momento de ejecutar las obras en el campo, al facilitar la movilización del personal y maquinaria de los contratistas entre proyectos geográficamente cercanos. Si la lluvia impide trabajar un día en Mayagüez, ejemplificó Soria Rivera, la empresa podría mover sus recursos a Hormigueros para un proyecto similar si las condiciones lo permiten.
“Avanzo en los proyectos porque pongo al contratista que está cerca del proyecto a movilizarse menos o coger múltiples proyectos a la vez. Número dos, especializo al contratista. La mayoría de los contratistas hacen de todo, pero, si haces 10 parques de pelota, el empleado se especializa en cómo poner el foco. Eso son economías de escala”, expresó.
La subdirectora del COR3, María Marín, explicó, en tanto, que, en abril, la dependencia habilitó un portal que permite al público –incluidos contratistas generales– visualizar las subastas que están activas y filtrarlas por región o el desastre natural al que corresponden las reparaciones pendientes. De esa forma, un contratista puede, por ejemplo, visualizar todas las subastas activas en municipios del área metropolitana.
“Se van a recopilar y se podrán publicar todas las subastas de todos los subrecipientes. Te da la opción de buscar exactamente lo que estás buscando, sea por región o tipo de proyecto”, destacó Marín.
Aunque, en términos generales, las agencias del gobierno central y corporaciones públicas suelen tener proyectos más complejos y cuantiosos que los ayuntamientos, Soria Rivera enfatizó que los alcaldes tienden a gozar de mayor flexibilidad para adoptar nuevos procedimientos, como las agrupaciones de subastas que promueve el COR3.
“Esto ya está pasando para lo que es viable. Puedo decir que los municipios han avanzado más que las agencias, y eso tiene una razón estructural: que el municipio responde a nosotros más rápido y flexiblemente que una agencia. Yo me siento con el alcalde y su equipo, le explico algo y lo implementa al otro día. En una agencia, tengo que ir por una estructura gigante, que no necesariamente responde a la reconstrucción. En la mayoría de esas agencias, te puedo decir que el problema más grande es de recursos, porque son agencias que han disminuido el personal, pero tienen las mismas funciones”, sostuvo.
Soria Rivera destacó que, pese a factores como el cierre temporal de agencias federales, la cantidad de proyectos en fase de planificación ha logrado reducirse de 12,840, en marzo de 2025, a 8,665 en marzo de este año, lo que denota un mayor volumen de obras en etapas de ejecución.
Hoy día, según el COR3, hay 9,566 proyectos financiados por FEMA en subasta de construcción o propiamente en ejecución, valorados en $11,300 millones, un monto que supera el volumen anual de actividad en la industria. En total, los subrecipientes han formulado proyectos que totalizan poco más de $24,000 millones, incluidos 5,863 ya completados por $1,500 millones.
“Ese ‘pipeline’ (volumen de trabajo) puede tardar de dos a tres años en bajar. Hay proyectos que bajan más rápido y otros más lento, pero no hay mucho proyecto que baje de un año en construcción”, expresó Soria Rivera.
FUENTE: El Nuevo Día


